Sacro sentido lírico

 

Málaga. Teatro Cervantes. 22-III-2018.- Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) y Coro de ópera de Málaga. Beatriz Díaz (soprano), Nancy Fabiola Herrera (mezzosoprano), Emmanuel Faraldo (tenor) y Roman Ialcic (bajo). Director: Salvador Vázquez. Stabat Mater de Gioachino Rossini.

 

José Antonio Cantón

Una de las secuencias hímnicas marianas más relevantes provenientes de la tradición cristiana de la Edad Media es la que lleva por título Stabat Mater -las iniciales palabras de su primer versículo-, que escribiera el fraile franciscano Jacopone da Todi en el siglo XIII, siendo aceptado con gran beneplácito por el papa Inocencio III. Se puede decir que es una meditación en verso en la que se describe el sufrimiento de María durante la crucifixión de Cristo. Tal sentido, desde una orientación claramente operística, fue como Rossini se planteó poner música a esta plegaria, desde una óptica estilística absolutamente romántica.

 

El joven director malagueño Salvador Vázquez ha asumido esta característica de la obra con absoluta convicción, dado el resultado verdaderamente notable de su interpretación. Para ello ha entendido plenamente los sustanciales aspectos que definen la música del gran operista de Pésaro. Así ha respetado con máximo cuidado la necesaria agradable respuesta en melodía y armonía, tanto de la orquesta como de la masa coral, aspecto que pudo percibirse desde el inicio, implementado por una adecuada dirección de los solistas en el primer número. Dejó con evidente delicadeza que fluyera la voz del tenor en el segundo, la conocida aria Cuius animam gementem, demostrando que entiende la impronta lírica de este pasaje que, en un rápido asentamiento vocal, fue mejorada a lo largo de su desarrollo por Emmanuel Faraldo, destacada con una buena impostación y colocación en su sobreagudo final.

 

Una cuidada dirección de voces del maestro vino a ser más llamativa en Qui est homo qui non fleret, dejando que tanto soprano como contralto se sintieran cómodas en su dialogante actuación, adecuando la dinámica de la orquesta a la potencia de emisión de ambas cantantes. El heroico canto del bajo moldavo Roman Ialcic en Pro peccatis suae gentis supuso el momento cumbre de su intervención, muy bien confirmado en el recitativo con el coro y en su participación en el cuarteto solista subsiguientes. En estos episodios centrales de la obra, Salvador Vázquez ha querido enfatizar las repeticiones de pasajes, acentuando esa práctica implícita en Rossini para calar más en la percepción del oyente, cualidad que desarrolla con verdadera maestría en su importante repertorio operístico.

 

Momento clave de esta interpretación ha sido el solo de Nancy Fabiola Herrera en ese pasaje inflexivo de este Stabat Mater como es su octavo número, la cavatina Fac ut portem Christi mortem, donde la mezzosoprano canario-venezolana manifestó su gran experiencia vocal puesta al servicio del momento dramático que significa para el poeta llorar junto a María la muerte de su hijo. Es en tal episodio cuando la obra toma una deriva ascendente de justificación en lo musical y en lo emocional que hace de ella una ferviente y apasionada súplica de salvación del más hondo sentido romántico.

 

La joven soprano Beatriz Díaz, tras la solemne introducción orquestal del octavo número, Inflammatus est accensus, propició uno de los momentos más lucidos de esta obra, precisamente en el que Rossini adelanta su estética aproximándose al mejor estilo coral verdiano con un final verdaderamente sobrecogedor. Mucho contribuyó Salvador Vázquez para que este efecto fuera posible, jugando fuerte en la simetría sonora y fónica que propone el compositor, sin olvidar en momento alguno favorecer la buena técnica de apoyo en su emisión vocal que tiene la cantante asturiana, que confirmaba la excelencia de su reciente Despina en la última producción lírica del Così fan tutte representada en el Teatro Cervantes, que tan buena impresión dejó en el publico malagueño.

 

Equilibrio y proporción de sentido eufónico se confirmaron en la conducción tanto del penúltimo episodio, Quando corpus morietur, como en el Amen final, momentos en los que el coro estaba motivado a la vez que se sentía a gusto con las indicaciones del director, que percibía cómo era correspondido en sus planteamientos, complacido con el trabajo bien hecho de coro y orquesta. La respuesta del público fue acorde con la bondad de esta interpretación de sagrado lirismo, en la que Salvador Vázquez confirma los progresos de su joven carrera que va pidiendo otros vuelos de más altos compromisos artísticos.

 

Fuente: http://www.scherzo.es/content/crítica-sacro-sentido-lírico